¿Dónde estás?: “En un lugar de Cuba”
En la “democracia” y la “transición” de Bush está descalificada cualquier cosa que no sea lo que ellos imaginan, incluido el hecho de que son los llamados a intervenir en la Isla. Por eso la Casa Blanca señaló esta semana que no reconocía ni apoyaba a Raúl Castro como el líder del país caribeño. Así ve Bush la Isla: "En este tiempo de incertidumbre en Cuba, una cosa es clara: Estados Unidos está absolutamente comprometido a apoyar las aspiraciones del pueblo cubano por la democracia y la libertad". Estados Unidos "monitorea la situación activamente" y en una amenaza que no escapó a los isleños dijo: "Tomaremos nota de aquellos que en el actual régimen, obstruyan su derecho a una Cuba libre”.
Entre las primeras reacciones en Washington ante la delegación de sus funciones por Fidel a Raúl y un grupo de dirigentes cubanos, Tony Snow, vocero de la Casa Blanca, declaró que "una cosa que queremos hacer es continuar asegurando al pueblo de Cuba que estamos listos para ayudar", y se refirió al informe más reciente de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre que establece nuevas medidas y mecanismos para promover la política anticubana de Washington. Snow afirmó que "estaremos listos y ansiosos para otorgar asistencia humanitaria, económica y de otra naturaleza al pueblo de Cuba".
La “asistencia” de Estados Unidos está contenida en los resultados de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre, establecida por Bush y encabezada por su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, que emitió su último informe el 10 de julio y en él se anunció un fondo de 80 millones de dólares para los disidentes dentro de Cuba y otros, en las primeras semanas de una "transición" que marcaría el fin del régimen de Fidel Castro. Pero el documento incluye también un anexo secreto que podría contener recomendaciones y medidas con mayores recursos para una intervención en el proceso político antillano.
Los cubanos interpretan su situación con códigos propios. Las especulaciones de los forasteros por la ausencia de Raúl en público tiene para ellos una explicación: todo sigue su curso: Fidel es el jefe y Raúl está ejerciendo sus funciones. Lo que hay que hacer lo dijo el mandatario en su Proclama. Se asume el apoyo a esas decisiones y cada cual sabe lo que tiene que hacer. Una población acostumbrada a vivir conmociones y a salir airosa mantiene la calma y espera por el desenvolvimiento de los acontecimientos. En el mosaico cubano de estos días se incluye orar por la salud de Fidel Castro, hacer ofrendas, sacar banderas en los balcones, irse de vacaciones, trabajar, participar en mítines, informarse con una prensa que a su modo dice. Funcionan las instituciones, el Gobierno y el Partido ... pero también se ve a quienes, con la mejor de las sonrisas, se declaran “en un lugar de Cuba”, y por cierto, no son ingenuos ni poquitos.
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